Habíamos comprendido el compromiso constante que existe entre el emprendedor y la sociedad, con el afán de detectar lo que no está funcionando bien y que está tan inmerso en la sociedad que no se puede dar cuenta de la anomalía. Habiamos comprendido al emprendedor como el individuo innovador, que corre riesgos sin miedo a fracasar, pues en esto está lo humano, y que de sus sensibilidades y no normas nace su estilo, y su espíritu emprendedor. Sin embargo, también habíamos comprendido que el emprendedor fundamentalmente el bien de la comunidad. Pero, ¿Cuál es el grado de diligencia hacia ese bien común que deben perseguir los emprendedores?
¿En qué momento el beneficio propio se hace presente, y puede éste cubrir con una manta el fin del espíritu emprendedor?¿Cuál es la proporción entre el altruismo y el beneficio? En el siguiente artículo pretendo enclarecer esta pregunta, sin poder quizás solucionarla.


Primero, permítaseme aclarar ciertos conceptos que he utilizado anteriormente, y a los cuales recurriremos habitualmente. Comenzaremos por explicar el concepto de Altruísmo, tomándolo como el sacrificio personal por el beneficio de otros (altri= otros), como lo adoptó Auguste Comte en el siglo XIX. Es decir, los altruistas alcanzan la felicidad cuando otros prosperan, y esto por medio de un hábito altruista de bienestar ajeno, , un concepto totalmente opuesto al egoísmo.
Introduciremos un nuevo concepto, creado por Immanuel Kant en 1788, llamado Imperativo Categórico. Es, como su nombre lo indica, una ley moral imperativa, obligatoria, un mandato incondicional de razón absoluta. El más claro ejemplo sería "No debes robar". Quisiera ser breve en esto, y que entendamos el concepto como un deber moral de máxima frialdad, necesario, y propio de nosotros al ser seres racionales.
Introduciremos un nuevo concepto, creado por Immanuel Kant en 1788, llamado Imperativo Categórico. Es, como su nombre lo indica, una ley moral imperativa, obligatoria, un mandato incondicional de razón absoluta. El más claro ejemplo sería "No debes robar". Quisiera ser breve en esto, y que entendamos el concepto como un deber moral de máxima frialdad, necesario, y propio de nosotros al ser seres racionales.
Me ha nacido una discusión al respecto de si la ética particularmente deriva de ser racional. Lo menciono, debido a esta página, pero no quisiera ahondar más en aquello.
Hemos vivido durante siempre por el beneficio propio. Y desde Adam Smith en adelante, si bien ha existido siempre, se marca la bandera que fundamenta lo anterior dicho. Y es que las relaciones por naturaleza son acuerdos económicos, donde ambos se benefician. Tanto como la relación cliente-vendedor, o la ciudadano-gobierno, incluso la relación fiel-dios, si podemos ponerlo así, al ofrendar la fe del creyente a cambio de la salvación. Toda es una relación de mutuo beneficio. Pero por esencia, esta relación encierra un carácter egoísta del individuo, porque su prójimo no es considerado un individuo a quien se le pueda ayudar sin obtener algo a cambio. Se genera este "dame y te doy", que va contrario a lo que nos habla el Altruismo.
Pero, ¿En qué está el emprendedor? Si suponemos que es un sujeto que mira las posibilidades, las preocupaciones de la sociedad, para traer consigo un producto o servicio que se haga cargo de estas anomalías, esto implica un trabajo, un esfuerzo ¿a cambio de qúe? ¿De la gratificación personal por haber facilitado la vida de muchas personas? ¿O, tal vez, por la obtención de algo a cambio?. Los seres humanos funcionamos por estímulos, y a la vez por principios básicos. Entonces, que tanto de cada uno de estos valores pertenece a un espíritu emprendedor?.
No terminé de responder a la pregunta, espero que uds. lo piensen y la respondan con lo que creen que es la respuesta.
Doy muchas gracias a Jaime Jara por haberme introducido al Imperativo Categórico.
Ignacio Larraín Villegas
Estudiante Primer Año
Ciencia Política
Universidad del Desarrollo
Hemos vivido durante siempre por el beneficio propio. Y desde Adam Smith en adelante, si bien ha existido siempre, se marca la bandera que fundamenta lo anterior dicho. Y es que las relaciones por naturaleza son acuerdos económicos, donde ambos se benefician. Tanto como la relación cliente-vendedor, o la ciudadano-gobierno, incluso la relación fiel-dios, si podemos ponerlo así, al ofrendar la fe del creyente a cambio de la salvación. Toda es una relación de mutuo beneficio. Pero por esencia, esta relación encierra un carácter egoísta del individuo, porque su prójimo no es considerado un individuo a quien se le pueda ayudar sin obtener algo a cambio. Se genera este "dame y te doy", que va contrario a lo que nos habla el Altruismo.
Pero, ¿En qué está el emprendedor? Si suponemos que es un sujeto que mira las posibilidades, las preocupaciones de la sociedad, para traer consigo un producto o servicio que se haga cargo de estas anomalías, esto implica un trabajo, un esfuerzo ¿a cambio de qúe? ¿De la gratificación personal por haber facilitado la vida de muchas personas? ¿O, tal vez, por la obtención de algo a cambio?. Los seres humanos funcionamos por estímulos, y a la vez por principios básicos. Entonces, que tanto de cada uno de estos valores pertenece a un espíritu emprendedor?.
No terminé de responder a la pregunta, espero que uds. lo piensen y la respondan con lo que creen que es la respuesta.
Doy muchas gracias a Jaime Jara por haberme introducido al Imperativo Categórico.
Ignacio Larraín Villegas
Estudiante Primer Año
Ciencia Política
Universidad del Desarrollo


2 comentarios:
Buen post, luego leere los demas. Saludos!
fotolog.com/sudo_flog
Yo diría que lo ético radica en el emprendimiento justamente en aparece frente al otro como una posibilidad real de acción para el futuro, como un dominio ajeno que se devela mediante los actos del habla, y que nos seduce respecto de un futuro que no es solamente atractivo sino que a su vez bondadoso.
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